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domingo, 3 de mayo de 2009

Diagnostico - Prevención y Control del Asma

Muchas personas que padecen asma se les diagnostica durante la infancia, pero algunas no descubren que tienen asma hasta la adolescencia. Para poderte diagnosticar este trastorno, el médico te hará preguntas sobre los síntomas que presentas, cómo ha sido tu salud hasta ahora, la salud de tu familia, los medicamentos que estás tomando y otras cuestiones. Esto recibe el nombre de historia médica.
El médico también te hará un examen fisico. Es posible que te mande algunas pruebas. Las pruebas que utilizan los médicos para diagnosticar el asma incluyen la espirometría y la medición del flujo espiratorio máximo, que implican soplar aire dentro de unos aparatos que permiten medir el funcionamiento de los pulmones. Es posible que el médico también te mande pruebas de alergia para determinar si es alguna alergia lo que te está provocando los síntomas de asma, o pruebas especiales de ejercicio (llamadas pruebas de esfuerzo) para determinar si tus síntomas se desencadenan ante la actividad física. Algunas veces los médicos solicitan radiografías de tórax, pero generalmente esta prueba se practica para descartar otros problemas. Es posible que tu médico de cabecera te derive a un especialista para que te diagnostique y trate posibles alergias. Los médicos especializados en el tratamiento del asma incluyen los que se han formado en los campos de la alergia, la inmunología (el funcionamiento del sistema inmune) y la neumología (trastornos que afectan a los pulmones).
¿Cómo se trata el asma?
El asma no se puede curar, pero generalmente se puede controlar y se pueden prevenir las crisis. El asma se trata de dos formas diferentes: evitando los desencadenantes potenciales y con medicación.
Las personas que tienen asma deben evitar las cosas que les provocan los síntomas de asma. Por supuesto, algunas de las cosas que provocan los síntomas no se pueden evitar completamente (¡por ejemplo, coger un catarro!), pero sí se puede controlar la exposición a algunos desencadenantes, como la caspa de los animales domésticos.
En el caso del asma inducido por ejercicio, es preciso controlar el desencadenante (actividad física), más que evitarlo. Hacer ejercicio puede ayudar a una persona a mantenerse sana, y los médicos pueden ayudar a los atletas a encontrar tratamientos que les permitan practicar sus deportes favoritos.
Los médicos tratan cada caso de asma de forma diferente porque tanto la gravedad del asma de cada persona como lo que desencadena los síntomas difieren. Por este motivo, los médicos pueden elegir entre diversos medicamentos. La mayoría de los medicamentos que se utilizan para tratar el asma son inhalados (lo que significa que, para medicarse, hay que inhalar aire), pero los medicamentos para el asma también pueden adoptar la forma de comprimidos o jarabes. Pueden ser de dos tipos:
Medicamentos de alivio rápido que actúan rápidamente para detener la crisis asmática una vez iniciada. Algunos medicamentos se pueden utilizar, en caso necesario, para frenar los síntomas del asma (como las sibilancias, la tos y las dificultades para respirar) en cuanto la persona los empieza a experimentar. Estos medicamentos actúan rápidamente para poner fin a los síntomas, pero sus efectos no son duraderos. También se conocen como medicamentos "de alivio rápido", "de acción rápida" o " de rescate ".
Medicamentos de control a largo plazo para controlar el asma y prevenir las crisis. Mucha gente con asma necesita medicarse diariamente para controlar el asma globalmente. Los medicamentos de control (también llamados "preventivos" o "de mantenimiento") actúan de una forma diferente que los de alivio rápido. Tratan el problema subyacente de la inflamación de las vías respiratorias, en vez de los síntomas (tos, dificultad para respirar, etc.) que ésta provoca. Los medicamentos de control tienen un mecanismo de acción lento y pueden tardar días e incluso semanas en hacer efecto. Aunque es posible que no notes sus efectos del mismo modo que los medicamentos de alivio rápido, el uso regular de los medicamentos de control debería reducir la medida en que necesitas utilizar medicamentos de alivio rápido. Los médicos también recetan medicamentos para minimizar los posibles cambios permanentes en los pulmones que a veces se asocian al hecho de tener asma.
Algunas personas con asma sólo necesitan medicamentos de alivio rápido, mientras que otras utilizan tanto medicamentos de alivio rápido como medicamentos de control para mantener el asma bajo control. Cada persona necesita colaborar estrechamente con su médico para que éste pueda para crear un
plan de acción para contrarestrar el asma adecuado para su caso en particular.
Aparte de evitar los desencadenantes y de tratar los síntomas, las personas con asma generalmente necesitan llevar un control de su trastorno a fin de prevenir posibles crisis y ayudar a su médico a que vaya ajustando la medicación cuando sea necesario. Dos de las herramientas que los médicos facilitan a sus pacientes para que lleven a cabo este control son:
Medidor de flujo espiratorio máximo. Este aparato mide lo bien que una persona puede exhalar aire de los pulmones. Cuando el resultado de la medición cae en la zona verde (o buena) significa que las vías respiratorias están abiertas. Un resultado en la zona amarilla significa que existe la posibilidad de que se produzca una crisis asmática. Un resultado en la zona roja indica que la crisis podría ser grave y la persona podría necesitar medicarse o recibir tratamiento inmediatamente — tal vez incluso teniendo que ir al médico o, incluso, a la sala de Urgencias. Las personas que se medican diariamente para controlar los síntomas de asma deben utilizar el medidor de flujo espiratorio máximo por lo menos una o dos veces al día o siempre que presentan síntomas.
Diario de asma. Llevar un diario también puede ser una forma eficaz de prevenir posibles problemas. El hecho de que el paciente registre, días tras día, las mediciones de flujo espiratorio máximo, los momentos en que ocurren los síntomas y cuándo se toma la medicación puede ayudar al médico a desarrollar un programa de tratamiento hecho a medida específicamente para ese paciente.
Controlar el asma
La mejor forma de controlar el asma es previniéndolo. Aunque los medicamentos pueden desempeñar un papel fundamental en la prevención de las crisis, también es muy importante el control ambiental. He aquí algunas de las cosas que puedes hacer para evitar entrar en contacto con los alergenos o irritantes que te provocan las crisis asmáticas:
Mantén tu entorno limpio de alergenos potenciales. Por ejemplo, si una de las cosas que te desencadenan los síntomas es el polvo, retira de las habitaciones que frecuentes las alfombras, moquetas o alfombrillas, donde se pueden cobijar los ácaros del polvo, o bien pásales a menudo la aspiradora. Utilizar fundas a prueba de polvo en las almohadas y colchones también te puede ayudar. Si son los animales domésticos los que te desencadenan los síntomas, no tengas mascotas en casa. Si no puedes vivir sin tu perro o tu gato, no dejes que entre en las habitaciones que más frecuentas y báñalo frecuentemente para librarte de la caspa.
Presta atención a las predicciones meteorológicas y toma precauciones cuando sepas que el tiempo o la contaminación podrían afectarte. Tal vez tengas que quedarte en casa o hacer ejercicio sólo en interiores.
No fumes (si eres fumador, déjalo). Fumar siempre es malo para los pulmones, pero es especialmente nocivo para las persona que tienen asma.
Ten cabeza a la hora de hacer ejercicio. El ejercicio físico es una forma de mantener el cuerpo y la mente sanos, de modo que, si sueles tener crisis asmáticas inducidas por el ejercicio, habla con tu médico sobre cómo puedes controlar tus síntomas. Si tienes una crisis durante un partido o un entrenamiento, deja lo que estás haciendo hasta que remita la crisis o hayas tomado un medicamento de alivio rápido. Cuando desparezcan los síntomas, podrás volver a hacer ejercicio.
¡El asma no tiene que hacerte renunciar a lo que te gusta hacer! No lo dudes. Te exigirá un poco de esfuerzo (¡y memoria!), pero, si te sigue un plan de acción contra el asma, tomas la medicación cuando te toca, aprendes a reconocer tus síntomas y tus desencadenantes y te haces controles médicos regularmente, podrás hacer todo lo que hacen los demás chicos de tu edad. Eso incluye cualquier tipo de actividad fisica deportiva, incluso el Futbol, salir a correr o hacer caminata al aire libre o practicar esquí de montaña, la natación.

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